Descarga la aplicación móvil gratuita de tu centro comercial Los Prados ? Número de clics

Cuentos de Navidad para dormir

Familia21/12/2018

Si hay una noche mágica, esa es Nochebuena. Es la noche más especial del año, sobre todo para los niños. Están ilusionados y nerviosos.

Si hay una noche mágica, esa es Nochebuena. Es la noche más especial del año, sobre todo para los niños. Están ilusionados y nerviosos. Saben que, si han sido buenos durante el año, por la mañana encontrarán los regalos que les habrá dejado Papá Noel. Esa noche les cuesta mucho coger el sueño, pero, si no se duermen, no habrá regalos. Vamos a ayudarles a dormir con dos cuentos de Navidad.

La diminuta estrella de Navidad

Entre todas las estrellas del cielo había una que brillaba más que ninguna otra. El resto de las estrellas y todos los planetas contemplaban su belleza. Ella sabía que era especial y presumía de ello. Un día, vinieron unos ángeles a buscar a la brillante y presumida estrella para encargarle una importante misión: tenía que iluminar el suceso más grande de la historia. Ella siguió a los ángeles esperando ser la protagonista de un gran evento.

Cuando llegaron al lugar, la presumida estrella no podía creer lo que estaba viendo. No era ningún palacio, ni castillo, ni siquiera era un hermoso jardín. Nada, allí no había nada de lujos. Lo único que veía era un pequeño y humilde establo.

-          Ah, no. Yo no puedo desperdiciar mi belleza alumbrando un lugar tan feo como este. No, yo soy alguien importante.

La presumida estrella se iba enfadando más y más. Los ángeles intentaron calmarla, pero, fue en vano. Ella siguió enfadándose hasta que su orgullo y soberbia creció tanto que comenzó a arder. Y así, la estrella más brillante del firmamento ardió y desapareció para siempre.

Los ángeles se quedaron perplejos y comenzaron a pensar en una solución, se habían quedado sin estrella que alumbrara el evento más importante de la historia. Corrieron a consultarle a Dios confiando en que él sabría encontrar una solución.

-          Id a buscar la estrella más pequeña, humilde y alegre que encontréis en el firmamento y traedla.

Los ángeles buscaron y buscaron y buscaron… Después de volar por todo el cielo, encontraron una diminuta y simpática estrella, tan pequeñita como un grano de arena. Le pidieron que los acompañara y ella los siguió contenta. Cuando llegaron, el Señor le explicó:

-          La estrella más brillante y hermosa de la Creación nos ha fallado por su soberbia y orgullo. Fue un error elegirla a ella para tan magno evento. Necesitamos que ilumines el nacimiento del niño Jesús en el portal de Belén.

La pequeña estrella no entendía muy bien la importancia de lo que allí iba a ocurrir, pero, dijo que sí enseguida. Tan contenta estaba de que le habían encargado una misión que su alegría empezó a crecer y crecer y crecer… Cuanto más contenta estaba, más luz ofrecía. Tanta era su alegría que llegó a brillar como nunca antes lo había hecho. Su brillo llegó tan lejos que el resto de las estrellas, sorprendidas, se fueron acercando para ver qué ocurría. De este modo, con la luz de todas las estrellas del cielo, alumbraron el nacimiento del hijo de Dios.

Clara y su Belén de Navidad

A Clara le encantaba la Navidad y todo lo que tuviera que ver con ella, pero, muy especialmente, los belenes. Ella era la encargada de poner el Belén en su casa. Y este año, como era especial porque ya había cumplido 10 años, estaba preparando un Belén precioso que le estaba costando mucho esfuerzo.

Había hecho los trajes de San José, la Virgen María y una mantita bordada para el Niño Jesús. También hizo trajes majestuosos para los tres Reyes Magos y otros más humildes para los pastorcillos. Eligió sus collares y pulseras más bonitos para decorar el establo. El portal de Belén le estaba quedando precioso, posiblemente, no habría ninguno tan bonito y con tantos detalles. Así que, decidió presentarlo a un concurso de belenes.

La mañana del día en que los jueces iban a ver su belén, Clara se despertó temprano y corrió a revisar que todo estuviera en orden en su precioso y cuidado Belén. Y… ¡¡¡oh, no!!! Su Belén estaba destrozado y junto a él estaba su hermanita, Cuca. La pequeña le dijo muy sonriente:

-          ¿Te guzta? ¡Lo he puesto preciozizímo! ¿A qué ?

Pero, Clara no podía sonreír. No le hacía ninguna gracia lo que veía. Los vestidos estaban rotos, la mantita del Niño estaba en el río, las cuentas de sus collares y pulseras rodaban por el suelo y las figuritas estaban pintarrajeadas de rotulador. Clara estaba muy enfadada, roja de ira miraba a Cuca. No podía decir nada, se había quedado sin palabras. ¿Cómo iba a regañar a la pequeña Cuca? Ella solo quería ayudar.

Dos enormes lagrimones cayeron por las mejillas de Clara. Y siguió llorando durante un buen rato. Tanto lloró que sus lágrimas llegaron hasta el niño Jesús. Clara no se daba cuenta, pero, algo sorprendente estaba sucediendo en su Belén destrozado. ¡El niño Jesús reía y saltaba intentando atrapar las lágrimas de Clara! Por fin alcanzo una, miro a Clara y le lanzó su lágrima de vuelta a sus ojos. Y lo mismo hizo con la siguiente y la siguiente y la siguiente… hasta que consiguió que Clara dejara de llorar y comenzará a reír.

Cuando Clara quiso contarles a sus papás lo que acababa de suceder, el niño estaba en su pesebre inmóvil como una figurita de Belén más. A Clara no le importó que sus papás no creyeran la historia, ella sabía que era verdad. Además, comprendió que el niño Jesús no necesitaba un Belén precioso, lleno de detalles y con joyas. Él solo quería verla sonreír. Así que sonrío, miró a su hermana y dijo:

-          Claro que sí, Cuca, ¡así está mucho mejor!

Con estos cuentos os deseamos… ¡¡¡dulces sueños!!!

Por C.C. Los Prados

Otras noticias

#JustAsk

Respondemos en 1h lunes a jueves de 9-14 y de 16-19. viernes de 9-15.

Haz tu pregunta
Horarios de apertura

Abierto de lunes a sábado
de 9:00 a 22:00 horas

Teléfono : 985112317
> Contacta con nosotros

Top