Carbayones de Oviedo

Pastel de yema asturiano ¡yum!

Los pasteles de yema asturianos combinan a la perfección almendra y glaseado de huevo. Solo con leer el nombre de estos dos ingredientes ya se nos hace la boca agua. Los carbayones son los dulces más típicos de Oviedo y la combinación perfecta de tres pasos: una base hojaldrada, relleno de la crema más suave y un glaseado de yema.

Si quieres pasar una tarde entretenida y sorprender con carbayones caseros, toma nota de los siguientes pasos. Para unas 15 unidades necesitamos estos ingredientes, además de quince moldes alargados y un rodillo de madera.

Para la base: dos láminas de hojaldre

Preparamos las dos láminas de hojaldre sobre una superficie lisa, extendemos con el rodillo y colocamos los moldes de papel o metal encima. Corta el hojaldre con la forma de estos moldes y cúbrelos. Cada cara interna del molde tiene que quedar cubierto por la masa, como si de una piel se tratase, así que cortaremos los bordes de masa sobrantes. Precalentamos el horno a 180 grados.

Para el relleno: 125 g de almendra molida, 125 g de azúcar, 1 huevo, 2 yemas de huevo, 60 ml de vino dulce, ralladura de un limón

En un cuenco batimos el huevo junto a las yemas. Añadimos el resto de ingredientes: la ralladura de limón, las almendras molidas, el azúcar, el vino y una pizca de sal. Mezclamos todo con unas varillas hasta obtener una crema homogénea. Con esta crema rellenaremos nuestros moldes forrados de hojaldre, pero no hasta arriba, ya que el relleno subirá con el calor. Preparamos una bandeja de horno y colocamos nuestros pasteles para cocinarlos más o menos 20 minutos. No olvides echar un vistazo un poco antes, dependiendo del horno se dorarán más rápido o más despacio. Una vez que estén dorados los retiramos del horno y los dejamos enfriar.

Para el glaseado de yemas: 120 g de azúcar, 4 yemas de huevo, 100 ml de agua

Ahora preparemos la cobertura, que es lo que nos pide a gritos desde la vitrina de las pastelerías que entremos a por esta delicia. Así que hazlo con cariño. En un cazo ponemos el azúcar y el agua para hacer un almíbar a fuego lento. Por otro lado, batimos las cuatro yemas en un cuenco y añadimos poco a poco el almíbar del cazo templado, hasta que liguen. Una vez listo nuestro glaseado, pintamos la parte superior de los pasteles con esta mezcla y un pincel de silicona. Tras esperar en torno a una hora, el glaseado se habrá endurecido. ¡Nuestros pasteles se habrán transformado en ricos carbayones!

Ahora sí, ha llegado el momento de dar un bocado a esta maravilla. El tiempo y cariño que has dedicado a su elaboración habrán merecido la pena.

 

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